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domingo, 25 de diciembre de 2011

Del diario

Esta mañana no he pensado en ti
ni en las ramas de los árboles
y el sonido de sus hojas, frotándose
en el cristal del séptimo piso
donde me he soñado, radiante.


miércoles, 21 de diciembre de 2011

El Árbol de Diana



Disolución de realidad sometida a las más altas temperaturas. El Árbol de Diana es transparente y no da sombras (…). Nace de las tierras resecas de América (…). El Árbol de Diana es uno de los atributos masculinos debido a la deidad femenina. Algunos ven en esto una confirmación suplementaria del origen hermafrodita de la materia gris, y acaso, de todas las materias.
(Fragmento del prólogo al ÁRBOL DE DIANA de Alejandra Pizarnik, Octavio Paz, París, Abril 1962)
Cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra.


Memoria iluminada, galería donde vaga
la sombra de lo que espero. No es verdad
que vendrá. No es verdad que no vendrá.














sábado, 17 de diciembre de 2011

Pierrot Le Fou

¿Si estuvieses ante
una pared
                de fotografías
de tu vida por vivir
mientras permaneces mirando esas escenas
estáticas de aquella película que no has visto?
Tú misma contra una pared
extrañamente estucada.
Tú misma en el umbral de una suerte
de caseta de vigilante.
Tú misma en una ventana
haciéndole señas a la gente
que aún no conoces.
Tú misma vestida con extrañas ropas
con los mismos ojos.

Adrienne Rich
(trad. Myriam Díaz, Versión C. García)


miércoles, 14 de diciembre de 2011

Certeza

Hay esfuerzos que agotan, y otros que nos proporcionan nuevos ímpetus: ¿dónde se encuentra la fuente de estos últimos?
El mecanismo por el que una situación demasiado dura rebaja estriba en que la energía proporcionada por los sentimientos elevados es -normalmente- limitada; si la situación requiere que rebase ese límite, entonces hay que recurrir a bajos sentimientos (miedo, codicia, gusto por los triunfos y honores externos), que son más ricos en energía (buscar el porqué).
Esa limitación es la clave de muchas vicisitudes.


Simone Weil
(traducción de Carlos Ortega)

sábado, 10 de diciembre de 2011

Graciela Cros

La idea de la modernidad

Allí donde Ud. nada, ella se ahoga,
dicen que Jung le dijo a Joyce
cuando éste le pidió una opinión
sobre los textos de su hija psicótica.

La anécdota forma parte de mis recuerdos.

Mis recuerdos son de otros.

Una memoria es como un campo
de margaritas silvestres junto al lago.

Un campo en trance.


(La cuna de Newton, Ediciones en Danza, Buenos Aires,  2007)

viernes, 9 de diciembre de 2011

miércoles, 7 de diciembre de 2011

El triunfo de lo caduco

Voluntad. Es lo primero que llega a su mente cuando se despierta. Abre los ojos y siente la sangre caliente, los brazos responden a su impulso para apartar el embozo. Cae una fina lluvia que empapa la ropa tendida. Voluntad. Bosteza y se repite a sí misma que no es lo que parece. Recuerda que hace unos días estaba mirando la televisión y que todavía no había llegado el momento presente. Los instantes se van yendo como si fuesen pétalos,  exactamente iguales , solo que la corola de la flor cada vez tiene menos. Voluntad. Una antigua imagen de María Magdalena lavando con su cabello los pies de Jesucristo reaparece entre las páginas del libro que leyó. Se queda mirando la imagen y piensa tanto en ella que se mete dentro. Cuando sale se incorpora lentamente para que no regrese el dolor de forma tan abrupta. Siente, como escribió Montale, un vacío tal, un triunfo de lo feo, de los necios  disfrazados de serios pensadores. No sabe que todavía queda  mucho tiempo para que estos horrores se vayan manifestando.



martes, 6 de diciembre de 2011

del diario



La voz de Olga Orozco esta mañana mientras me duchaba, era como si estuviese viva;  y la mía, la voz de hace quince años, era como si estuviese muerta.



lunes, 5 de diciembre de 2011

Estados

 La melancolía es estado de ánimo en el sentido más estricto de la palabra; la persona está en sintonía con el mundo,  con la persona. En el estado de ánimo no puede separarse del “yo”. Del mundo. Remite  a la unidad primigenia, demostrada también por el hecho mismo de que el ser humano siempre se encuentra sometido a un estado de ánimo. Lo contrario de éste no es la ausencia de estado de ánimo, porque tal cosa no existe; sólo podemos ver una oposición entre diferentes estados de ánimo. La idea, muy generalizada en la psicología, de que el estado de ánimo se produce en el ser humano desde dentro y se proyecta luego al mundo o, a la inversa, de que una situación “externa” provoca un estado de ánimo se basa en un error. Contrariamente al sentimiento, siempre ligado a algo, el estado de ánimo carece de objeto (…) A lo sumo podemos referirnos al estado de ánimo, pero nunca hablar adecuadamente de él: el lenguaje trata como objeto aquello que no es sólo objeto, y como sujeto, aquello que no es sólo sujeto. Quien habla de su estado de ánimo, convierte necesariamente un modo de ver la existencia en un sentimiento.

László F. Földényi

domingo, 4 de diciembre de 2011

Poesía

Después que la poesía y el poema han formado un cuerpo o un ente, y armado la metáfora y la imagen, y formado la imagen, el símbolo y el mito -y la metáfora que puede reproducir en figuras sus fragmentos o metamorfosis-, nos damos cuenta de que se ha integrado una de las más poderosas redes que la humanidad posee para atrapar lo fugaz y para el animismo de lo inerte.

Lezama Lima

jueves, 1 de diciembre de 2011

Escenas barcelonesas

La avenida del Paseo de Gracia celebra la noche de “tiendas abiertas” hasta tarde para el consumo de calidad. Eufemismo bajo el que se esconde que solo pueden comprar los que tienen más dinero. Qué palabra: dinero. Su significado viene del latín “denarius”. Era una moneda de plata pequeña cuyo valor equivalía a diez “ases”. Con el tiempo la palabra, que proviene de una idea de fragmento, lo ocupa todo. Entré a una de las tiendas de diseño y observé atentamente el precio de los objetos que necesitamos para la cocina. El precio de una olla equivale a la renta per cápita de un mes de una familia del altiplano boliviano. Con lo que cuesta una noche de hotel se podría pagar un tratamiento bucal a un jubilado. Arrastré mis pies hasta el horizonte donde se abrían más tiendas y sentí náusea. El consumo no hace sensible al alma: la devora. Atrapada en esta cuestión pensé que no soy capaz de irme. Simone Weil escribió que la grandeza del hombre está en el hecho de recrear la vida y que no hay que responder a un daño con reacciones que lo hagan mayor. No tengo respuesta.

lunes, 28 de noviembre de 2011

notas

No pudimos arraigarnos
volanteaban desde  la ventana
cuando  impelieron
cortinas bajadas al viento
rachean  más allá del rostro
que tuvimos hace tiempo
(tachones)
celos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Negrura

"Jamás he leído una observación sobre el hecho de que cuando se cierra un ojo y "solo se ve con uno", no se ve simultáneamente la oscuridad (negrura)"
Wittgenstein

viernes, 25 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas


Me llama la atención la cara que pone la gente cuando compra un jamón. Hay, cerca de mi casa, una tienda de jamones frente a la parada del autobús. Mientras lo espero me gusta mirar el interior del establecimiento: varios jamones en hilera colgados en los laterales entre longanizas, morcillas y chorizos que también penden del techo. Un porrón de cristal medio lleno de vino tinto invita a regocijarse. Siempre hay matrimonios de mediana edad que se sonríen mutuamente cuando el dependiente les está enseñando el jamón y se lo hacen probar. Ambos asienten con felicidad y llegan al único acuerdo, quizá, del día;  el único placer que los reconcilia consigo mismos proyectando su autocomplacencia en el otro. Entonces sus espíritus se interrelacionan profundamente,   mientras observan los jamones

miércoles, 23 de noviembre de 2011

impresión

Me gusta que lo pienses: al tener tantas preocupaciones,  el alma se espolvorea ente una parada de bus y otra.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas



Estoy en la estación. Tomo una copa de coñac que me ha costado un euro y medio. Frente a mí hay un hombre con el cabello blanco,  recogido en una delgada coleta,  que escribe en las páginas de un grueso cuaderno con un bolígrafo barato. ¿Qué estará escribiendo? Una se imagina las hazañas de una mente torturada y bélica;  azares explicados con largas frases subordinadas;  desencuentros matizados en una suerte de páginas que rodean el mismo tema. Está absorto y tan atento como yo a la escritura. Quizá anota lo mismo que yo, que ve a una mujer escribiendo en un delgado cuaderno con lomo de espiral. A mi derecha,  una pareja de mujeres peculiares toman una comida compuesta de carne, habas, patatas, ensalada y pasta. Una de ellas debe tener casi noventa años y es la dueña de la voluntad de la otra. La compañera tendrá unos cuarenta y tantos. Sus grandes ojos se abren asustados. Escribiendo tan cerca de ellas  -debo estar a un metro y medio de distancia-  siento que inundo la intimidad de ambas. La anciana es la que come la carne y un buen vaso de cerveza ¿Qué harán cuando se vayan? Se me antoja pensar que tienen un puesto de baratijas cerca de la estación y ahora descansan. El escritor se ha levantado, parece un cowboy ¿Será un autor de novela negra? ¿Un poeta desconocido? La anciana come con gran apetito y no deja de moverse, de imperar su presencia ante la otra. La edad no tiene edad.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hotel frente al hotel

Cuando llegamos a Atenas las calles empedradas no posibilitaban un cómodo trayecto arrastrando la maleta. Nos sorprendió la presencia de grupos de jóvenes alrededor de algunas tiendas chinas en el barrio cerca del populoso barrio de Plaka. Me parecía estar dentro de una película donde las mujeres habían desaparecido.  Arrastramos un poco más el equipaje  y llegamos al hotel. Cuando descorrí las cortinas todo el lirismo que llevaba dentro se convirtió en poesía.


martes, 15 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas

La  mujer de la carnicería ha doblado con sumo cuidado  el envoltorio y se lo ha ofrecido. Doce euros,  ha dicho a la joven que adelanta la  mano hacia el  alimento.  Le dice que no puede, que son varios los días en los que no llega nada,  y que si  le fía los bistecs le hará  un infinito favor.  La mujer  retira con un gesto brusco la mercancía. Abre  la  bolsa y saca los dos trozos de carne que deja a un lado del  mostrador, desmayados y solitarios.  Mientras  tanto, un poco más allá, la  dependienta de la fruta ha visto la escena. Del dorado cierre del bolso se refleja el brillo de neón del establecimiento. Y la mujer de negra cabellera,  de sangre Chiloé,  arremete contra la ciudad,  y se le  asoman unas lágrimas, unas lágrimas que sus hijos también derramarán, los destinatarios de aquella imposible vianda.

sábado, 12 de noviembre de 2011

extrañeza

Limpio la casa para irme
sobra una hilera
hecho en falta otra
las nubes no existen
cae la mohosa juventud
de las chocantes supersticiones
donde la joven sabe más
del porvenir que quien
anota estas líneas.



domingo, 6 de noviembre de 2011