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lunes, 28 de noviembre de 2011

notas

No pudimos arraigarnos
volanteaban desde  la ventana
cuando  impelieron
cortinas bajadas al viento
rachean  más allá del rostro
que tuvimos hace tiempo
(tachones)
celos.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Negrura

"Jamás he leído una observación sobre el hecho de que cuando se cierra un ojo y "solo se ve con uno", no se ve simultáneamente la oscuridad (negrura)"
Wittgenstein

viernes, 25 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas


Me llama la atención la cara que pone la gente cuando compra un jamón. Hay, cerca de mi casa, una tienda de jamones frente a la parada del autobús. Mientras lo espero me gusta mirar el interior del establecimiento: varios jamones en hilera colgados en los laterales entre longanizas, morcillas y chorizos que también penden del techo. Un porrón de cristal medio lleno de vino tinto invita a regocijarse. Siempre hay matrimonios de mediana edad que se sonríen mutuamente cuando el dependiente les está enseñando el jamón y se lo hacen probar. Ambos asienten con felicidad y llegan al único acuerdo, quizá, del día;  el único placer que los reconcilia consigo mismos proyectando su autocomplacencia en el otro. Entonces sus espíritus se interrelacionan profundamente,   mientras observan los jamones

miércoles, 23 de noviembre de 2011

impresión

Me gusta que lo pienses: al tener tantas preocupaciones,  el alma se espolvorea ente una parada de bus y otra.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas



Estoy en la estación. Tomo una copa de coñac que me ha costado un euro y medio. Frente a mí hay un hombre con el cabello blanco,  recogido en una delgada coleta,  que escribe en las páginas de un grueso cuaderno con un bolígrafo barato. ¿Qué estará escribiendo? Una se imagina las hazañas de una mente torturada y bélica;  azares explicados con largas frases subordinadas;  desencuentros matizados en una suerte de páginas que rodean el mismo tema. Está absorto y tan atento como yo a la escritura. Quizá anota lo mismo que yo, que ve a una mujer escribiendo en un delgado cuaderno con lomo de espiral. A mi derecha,  una pareja de mujeres peculiares toman una comida compuesta de carne, habas, patatas, ensalada y pasta. Una de ellas debe tener casi noventa años y es la dueña de la voluntad de la otra. La compañera tendrá unos cuarenta y tantos. Sus grandes ojos se abren asustados. Escribiendo tan cerca de ellas  -debo estar a un metro y medio de distancia-  siento que inundo la intimidad de ambas. La anciana es la que come la carne y un buen vaso de cerveza ¿Qué harán cuando se vayan? Se me antoja pensar que tienen un puesto de baratijas cerca de la estación y ahora descansan. El escritor se ha levantado, parece un cowboy ¿Será un autor de novela negra? ¿Un poeta desconocido? La anciana come con gran apetito y no deja de moverse, de imperar su presencia ante la otra. La edad no tiene edad.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Hotel frente al hotel

Cuando llegamos a Atenas las calles empedradas no posibilitaban un cómodo trayecto arrastrando la maleta. Nos sorprendió la presencia de grupos de jóvenes alrededor de algunas tiendas chinas en el barrio cerca del populoso barrio de Plaka. Me parecía estar dentro de una película donde las mujeres habían desaparecido.  Arrastramos un poco más el equipaje  y llegamos al hotel. Cuando descorrí las cortinas todo el lirismo que llevaba dentro se convirtió en poesía.


martes, 15 de noviembre de 2011

Escenas barcelonesas

La  mujer de la carnicería ha doblado con sumo cuidado  el envoltorio y se lo ha ofrecido. Doce euros,  ha dicho a la joven que adelanta la  mano hacia el  alimento.  Le dice que no puede, que son varios los días en los que no llega nada,  y que si  le fía los bistecs le hará  un infinito favor.  La mujer  retira con un gesto brusco la mercancía. Abre  la  bolsa y saca los dos trozos de carne que deja a un lado del  mostrador, desmayados y solitarios.  Mientras  tanto, un poco más allá, la  dependienta de la fruta ha visto la escena. Del dorado cierre del bolso se refleja el brillo de neón del establecimiento. Y la mujer de negra cabellera,  de sangre Chiloé,  arremete contra la ciudad,  y se le  asoman unas lágrimas, unas lágrimas que sus hijos también derramarán, los destinatarios de aquella imposible vianda.

sábado, 12 de noviembre de 2011

extrañeza

Limpio la casa para irme
sobra una hilera
hecho en falta otra
las nubes no existen
cae la mohosa juventud
de las chocantes supersticiones
donde la joven sabe más
del porvenir que quien
anota estas líneas.



domingo, 6 de noviembre de 2011