Buscar este blog

domingo, 29 de diciembre de 2013

Aquí y allá (poética)




Las calles de Montevideo me trasladan a un espacio imaginario donde la memoria y el efecto de la realidad confluyen en una sensación que recuerda, trae a la piel,   alguno de mis poemas de Acontecimiento. Dejándome llevar de la rapidez existencial con la que gozo del recorrido,  nunca previsto en esta ciudad,  siento la ligereza que tanta falta hace y no suelo sentir en Barcelona. Vivir en el mismo lugar me pesa, lo sé aquí. Había perdido la costumbre de pasear, o mejor dicho:  de callejear. Estreno otra piel, otro lenguaje. La poesía es un viaje interior y en Montevideo se experimenta  constantemente, desde los accidentes de  su luz cambiante reflejos de un cielo abarcador, hasta los libros que me salen al paso con una poesía desenterradora de palabras que ya no se usan y deseo descifrar. Me provocan curiosidad, renuevan los significados, las impresiones y resonancias que traía. La realidad se atomiza extendiéndose en su orden casuístico,  llega de palabras que me reclaman, tomo  conciencia de la lejanía. Me afectan el alma.
Las formas cambiantes de la lengua manifestadas en sintaxis que se abrazan y en la desobediencia al orden lógico temporal - es decir, a tomar la palabra como no llega-,  evocan una poesía de diminutas y violentas apariciones, donde hay puro pensamiento sin impedir  la emoción, destapan una  música familiar que me recuerda otras músicas. Como dice la enorme poeta uruguaya Selva Casal, en el universo  hay mucha poesía pero pocos poemas que la recojan. En Montevideo la mente se vacía sin necesidad de realizar ejercicios de meditación. Deja entrar otras cosas de las que te habías olvidado. Olores, sonidos, el reencuentro conmigo misma, como si fuese otra, en ese juego de espejos que es el poema.
¿Será que atravesar las calles, pasear en ómnibus, o entrar al supermercado,   aquí no tiene el mismo peso de lo cotidiano del allí? El deseo se diluye en minúsculos recuerdos y en sus intermitencias la realidad es una síntesis de lo cotidiano. 
¿Debemos soñar nuestros sueños y además tenerlos? Escribía Elisabeth Bishop hace tiempo.   El orden impuesto, pesado,  que flota en las ciudades donde vivimos,  no es percibido hasta que te alejas de ellas. Conceptos como realidad o experiencia, dan un giro y de repente aparecen otros nuevos en permanente movimiento de significados. Los atardeceres se doblan, las aceras se repiten desdibujándose, las hileras de árboles abrazan la silueta de la gente que pasa bajo ellos.
La lengua articula un espacio vital que se hermana conmigo, cuyos rasgos distintivos,  sutilmente diferentes,  pueden causar ligeros y agradables equívocos. Esta lengua viene de gente que emigró desde Europa y ha formado un castellano de entonación musical, salpicado de palabras francesas, inglesas, judías o portuguesas. Otra de sus riquezas nace de la influencia de los pueblos originarios que habitaron hasta que quedaron prácticamente exterminados. Como una venganza,  sus palabras se extienden hasta lo cotidiano. Lengua criolla que alarga las sílabas y el aliento,  demorando más que el castellano en cerrar la frase.
Decía Roland Barthes que leer un país significa percibirlo según el cuerpo y la memoria. Aquí algo tiende un puente hacia mi infancia que me estremece.  ¿Será real?  Entre deambular y detenerse  un sutil equilibrio me trae la soledad que necesito y la que no necesito. La poesía es una práctica en el caminar que renueva  la imaginación y paso de un estado de extrañamiento a otro de melancolía. No se puede escribir cuando la mirada es tan intensa. La intensidad se despliega y hay que revisar los viejos conceptos  para que sus resonancias no extiendan un manto de repeticiones . El “pensar” renovándose en estos paseos, como se renuevan los cielos cada día. Vuelvo a preguntarme: ¿será real?, y al oído me interroga otro verso de Elisabeth Bishop de nuevo que dice :  ¿Debí quedarme en casa dondequiera que ésta se encuentre? 

CONCHA GARCIA


domingo, 22 de diciembre de 2013

Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas



Ya he vendido los volantes y las ramplonas medias.
Pedíame un comerciante en su ración de precio
dos doblones y na escafandra, pero labio
inferior semiovalado mío díjole que no
que tanto no es el precio, que solitaria yo los saco
del baúl para que no sean míos, y enséñole
linda foto que reseca en el reborde le muestra
compañera informal al son de una pavana.







(En la Benson, Austin, hojeando la Carta Atenagórica, 2012)

jueves, 19 de diciembre de 2013

Pobreza (fragmento de una carta a Víktor Gómez)








Querido Víctor,
En mi correo anterior, comentando tu poemario, te decía que el libro se quedaba corto y que una se también se quedaba con ganas de más. Aquí llega de nuevo el libro. En Pobreza es más que amplía la mirada en esa poesía que es muy tuya. Me llama la atención el ritmo,  o la música. Entrecortando la respiración, secamente, tajos inmisericordes, nada de dulces melodías. Justo ese ritmo me parece a mí que es el adecuado para ese decir donde lo que se plantea es la imposibilidad del lenguaje para dar cuenta de la miseria, de lo miserable. Es más corriente cantar al amor, al falso amor. Tenemos centenares de alegorías y miles de imágenes que hacen posible la transmisión de esa idea, pero la dificultad que entraña re-presentar el mal en poesía contemporánea se hace tarea casi imposible, ahí está Celan, por ejemplo.
Me gusta mucho la imagen primera. El poema de lo despoblado habitado donde las flores del solar indica que allí hay, hubo vida (me ha recordado la Zona de la película Stalker), la fragmentación, las teselas de la celda que ocupa todo el paisaje devastado;  es decir, los poemas como fragmentos de escritura ayudan a la coherencia al no poder encontrar un lenguaje para decirlo, así el poema no puede nunca terminar del todo, es un continuum ¿o un puzle?  No hay alegorías posibles para la pobreza, como no hay palabras para expresar la intensidad del dolor, solo ese mostrar un mundo dentro de otro, entre cartoneros, hospitales, barrios lejos del centro (cuántas veces he visto toda esa miseria en ciudades de Argentina,  Perú o Marruecos ¡Y yo pensaba entonces que nosotros estábamos a salvo…!). Decía Derrida que el texto pierde el cuerpo para ir al sentido. En tu poesía esa reflexión se ajusta mucho y como en tu anterior poemario, la voz que va nombrando no descubre su identidad, está libre de esa carga.


7 abril 2012

viernes, 13 de diciembre de 2013

(Clarice Lispector) Poema




En el oscuro erotismo de la vida llena
nudosas raíces.
Misa negra, hechiceros
en la proximidad de las fuentes,
lagos y cascadas
brazos y piernas y ojos,
todo muerto, se mezclan y claman por la vida.
Siento su ausencia
como si me faltase un diente en la frente:
lacerante.
Qué miedo alegre
el de esperarte a ti.


Clarice Lispector




Traducción: Concha García
Foto: En Córdoba.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Afectos



Existe una cosa vaga y misteriosa llamada actitud vital. Si por un momento saltamos de la literatura a la vida, todos conocemos a personas que están enfrentadas con la existencia; personas infelices que nunca consiguen lo que quieren; que están frustradas, quejosas, plantadas en un ángulo incómodo desde donde lo ven todo ligeramente torcido. También hay otros que, aunque se muestran del todo satisfechos, parecen haber perdido todo contacto con la realidad y les prodigan todos sus afectos a perritos y porcelanas antiguas. No se interesan por nada aparte de las vicisitudes de su propia salud y los altibajos del esnobismo social. Sin embargo, hay otros que nos llaman la atención –el motivo preciso sería difícil de decir- por estar ya seda por naturaleza o por las circunstancias en una posición en la que pueden emplear sus facultades al máximo en cosas importantes. No son necesariamente felices o afortunados, pero hay un entusiasmo en su presencia, interés en sus actuaciones. Parecen vivos en todos los aspectos. Esto puede ser resultado en parte de las circunstancias –han nacido en un ambiente apropiado-  pero es mucho más resultado de un equilibrio afortunado de cualidades personales por el que no ven las cosas desde un ángulo incómodo, torcido del todo; ni distorsionado por una neblina sino nítidas y proporcionadas; están sujetos a algo firme; cuando entran en acción, impresionan.

Virginia Woolf

Traducción de M. Ángel MartínezCabeza





Foto: en la librería Linardi y Risso de Montevideo

lunes, 18 de noviembre de 2013

Hotel en Viedma




Me muestra una página y digo que no, que no es así. Luego saca otra y le aseguro que tampoco. Acabamos compartiendo una caminata de unos dos kilómetros. Al principio era agradable, luego fue haciéndose mejor. Salimos rumbo al Este. Un perro se cruzó y se nos quedó mirando. Pelo muy negro, joven, parecía excitado . No quería jugar ni acompañarnos para que lo adoptásemos. Sus ojos eran humanos, parecían ojos de un hombre que te provoca para que te apartes, para que te quites del medio, para que te largues. Mi acompañante no reparó en la cuestión y continuaba con sus argumentos para convencerme de lo que era un poema bien escrito. Caminábamos tranquilamente, el viento no era demasiado fuerte. Miré hacia atrás para ver si el perro se había ido. El pequeño embarcadero estaba lejos, podía divisar la pequeña barca cruzando el río Negro, su recorrido era siempre el  mismo, pasar de Carmen de Patagones a Viedma. Carmen de Patagones fue fundada por gente de España, gallegos y maragatos, hace más de un siglo, en realidad poco tiempo. El cielo corre y desplaza las nubes con sus grandes soplidos. No diviso el perro. Continuamos el paseo hasta llegar a una pequeña playa, bajamos hasta la misma y nos sentamos sobre el tronco de un árbol. A la derecha veo tres perros más, luego observo que tras ellos llegan otros dos. Me inquieto. Es una manada, una manada de perros, perros  sin dueño, algo raro.  El perro negro reaparece , es el rey, los otros obedecen. Mi acompañante los mira sin inquietud y me muestra otra página con ejemplos. La mirada del perro negro me inquieta. Siento deseos de situarme frente a él, ladrarle, señalar mi territorio.  Tomo una piedra y se la tiro, ladran, ladran mucho. Mi acompañante agarra una rama seca y con un gesto amenazante los espanta. El perro negro me mira sin moverse del sitio, no me gusta ni su lengua ni su babeo constante. He pasado la noche tratando de hacer encajar qué rostro me recordaba aquel perro negro. Qué rostricidad regresaba y cuál era su amenaza. La habitación del hotel tiene un ventanal por donde veo el embarcadero mucho más cerca y hasta puedo distinguir el rostro del barquero. Un hombre bastante mayor, con la cara surcada, no sonríe. Cruza el río una vez y otra durante toda la jornada. Al entrar al hotel hay una fotografía tomada hace años,  cuando allí no había nada.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Albergue transitorio en Montevideo










Cerca de la Plaza Independencia, tras el palacio Salvo, en la calle Andes número  1206, la casa donde mataron a Delmira Agustini está en venta.  De noche, en invierno, pasar por ese lugar te sobrecoge. Algún peatón con la cabeza mirando al suelo pasa fugaz, de una puerta sale un joven mirando hacia un lado y otro como a la espera de que suceda algo. No parece muy seguro dejarse deslumbrar en ese momento. La luz casi a oscuras, me devuelve algunos versos:
Bajo los grandes cielos
afelpados de sombra o dorados soles
arropada en el manto
pálido y torrencial de mi melancolía,
con una astral indiferencia miro
pasar las intemperies.

Delmira Agustini, de quien dijo  Alfonsina Storni  que en ninguna literatura había visto ella interpretado de manera tan profunda, tan subjetiva “la inmovilidad del mármol”, pasó allí las últimas horas de su vida.   Era una pensión donde también se alquilaban habitaciones para “hacer el amor”. Un “albergue transitorio” es el nombre que adquieren esos lugares en el Río de la Plata. Alguien escuchó alrededor de las cuatro de la tarde del 6 de julio de 1914, pleno invierno, dos detonaciones provenientes de una de las habitaciones vecinas. Reyes, el marido de la poeta uruguaya primero la mató a ella y después se suicidó. Entonces no existía el eufemismo “violencia de género”. Una interesante biografía de la poeta titulada DELMIRA de Omar Prego, editada en Montevideo, relata con pasmoso realismo aquel instante.  La fotografía no me ha salido muy bien, apenas el reflejo de las luces que dan relieve al balcón perfilando la puertas y la barandilla de hierro forjado.  El paso del tiempo se olvidó de ser notado . 

viernes, 8 de noviembre de 2013

El poema llega





Cuando se viene conmigo y las rarezas
de las calles nos parecen una inusitada
percepción del futuro, cuando se acomoda
junto a mí, en el coche, yendo hacia Lyon
o  pensando en regresar a Buenos Aires,
y me entretienen los pájaros rasantes
el mundo hacia adentro forma un agujero
brillante, de pequeño diámetro,
mi capacidad de pensar en lo inaprensible
se distrae dándole forma
a posibles inicios.



de El día anterior al momento de quererle. Editorial Calambur, Madrid, 2013


lunes, 4 de noviembre de 2013

Y lo peor es que sobrevivimos (Selva Casal)





Suelen dejarme sola algunas cosas
el viento entonces entra
las ventanas cerradas
se desploman
las sombras gritan
alguien empuja el miedo
cae un sendero, abril.
Es un instante apenas
pero llega.
Oh no miedo mi miedo
estos días exhaustos
las cosas desde donde vivimos
ni siquiera eso importa.
Ahora recuerdo como
me morí en la penumbra de aquel cuarto.
Ya nunca podré detenerme,
decir, domingo, vienes, el curso está completo
6000 hombres de sueño,
o ésta mañana se quedó sin tiempo.
suelen abandonarme ciertas cosas.
Otra vez y otra vez me voy a despertar así.
Ah cómo nos devoramos
cuantos nombres de amigos inconclusos
de días calcinados por la furia
se desgajan y caen como las hojas ínfimas.




LO PEOR ES QUE SOBREVIVIMOS, Amargord (en prensa)

Fotografía: alfarería San José, en La Rambla (Córdoba) 

lunes, 28 de octubre de 2013

Felisberto Hernández




Creo haber sentido por primera vez a mi yo. Mi cuerpo estaba sentado en una silla y los ojos miraron por una ventana que daba sobre copas de árboles. Bueno, era mi yo quien se asomó a mis ojos y miró largo rato los movimientos de las hojas mientras la cabeza pensaba en sus cosas. Y debe haber sido él quien se asustó cuando una palmera movió sus palmas como si fueran ciempiés muy grandes.

¿Tengo ilusión o tengo curiosidad de buscar el yo?

Parece que todo este yo mío ocurre dentro de los límites de mi cuerpo.




Diario de un sinvergüenza, Felisberto Hernández. Obras completas, Tomo III, Editorial Arga, Montevideo.

lunes, 14 de octubre de 2013

La lejanía (Cuaderno de Montevideo)








19 de octubre
Me he cambiado cuatro plantas más arriba lo que ha provocado que la mañana haya transcurrido trasladando mis cosas y colocándolas bajo un nueva distribución para que la habitación parezca un hogar. Quizás también debería alterar el orden de mis pensamientos. Un orden que se hunde en la infancia y se desordena en el presente.  La terraza está forrada de falso césped verde brillante donde se apoyan dos tumbonas blancas que producen la ilusión de que sobre ellas puedes disfrutar de una vista frente al mar. Pero no es así. Están orientadas hacia la pared del edificio colindante, un deslucido bloque por el que asoman en su fachada unas ventanas estrechas siempre apagadas. Desde una de ellas sentada veo mucho mejor el cielo y las cúpulas de algunos edificios rematadas de unas horribles antenas. Hay otra perspectiva que me gusta mucho y es que puedo ver el río a lo lejos desde un lateral de la terraza. Ahora disfruto del cielo nublado de Montevideo. Las nubes pasan veloces y ocultan  parte de las cúpulas urbanas en su masa gris y cambiante. Durante un momento resuenan  versos que escribí hace tiempo y la memoria me los devuelve como si los hubiese escrito para que ahora los sintiese en el aire de esta habitación. “Recuerdo dos horas seguidas/ luego un abatimiento,  se filtraba /  la luz,  pero anochecía. Yo era otra/ ¿Dónde estará aquella ropa?/ Era la misma que soy ahora. / Menos cosas que recordar/ menos vida, o más vida, o poca/ vida. O ninguna vida por delante/ ni hacia atrás. Mi vida. ¿Qué es mi vida?/ Estaba sentada en otra silla: lo recuerdo,/ estructura de madera recubierta de lona./ Sobre una mesa con el cristal resquebrajado/ escribí un poema. ¿O era el mismo/ poema?


Ediciones Carena, Barcelona, 2013


jueves, 10 de octubre de 2013

Poema









Agua que suena
tempranamente
a todas horas, estas paredes
me acogen, hemos sentido
varias sensaciones, el verde
iluminaba, el azul cambiaba al nogal,
los peces transeúntes
se convertían en jóvenes
y buscaban
su hermosa dueña.



(versión primera, C.G.)

viernes, 20 de septiembre de 2013

El reconocimiento atento





El reconocimiento atento no solo puede darse dentro de una sala de cine mirando una película. Esas disyunciones de un presente que se desdobla constantemente fueron recogidas por el cine, en sus primeros tiempos, por un conjunto de fenómenos como amnesia, alucinación, delirio, sueño, pesadilla… También puede darse el reconocimiento atento mientras esperas que llegue alguien, o al caminar por la calle.
Las capas del pasado parecen sucederse según un orden cronológico coherente, pero en realidad ellas coexisten. Así en nuestra percepción del tiempo (Begson) el presente se desdobla siguiendo el hilo del despliege: cada instante se encuentra dividido entre un presente que es y un presente que ha sido. El pasado contemporáneo del presente da la imagen virtual o paramnesia (recordar una situación que se vive por primera vez). La conciencia, por un momento se apercibe de que aquel pasado, enroscado en el instante presente, arrastra cadavéricas secuencias que laten luminosas donde aparecen , por ejemplo, la posición de la cama de una habitación soñada, el cielo de una tarde lejana, un dolor de estómago del que solo puedes verte echada sobre la cama (el dolor no puede recordarse), un asiento de avión vacío, o apretando el lápiz sobre la hoja de papel… Imágenes que el cine ha recogido en secuencias y reconocemos fuera de nosotros aunque estas nos conmuevan o produzcan indiferencia o rechazo. También la poesía deriva en un reconocimiento atento de todas las realidades que nos atrapan, envuelven, angustian, se sueñan, etcétera.

El "pensar" recoge dichas imágenes y puede hacer cambiar de circuitos millones de  secuencias movilizando la estructura que la mente ha formado del pasado. 



lunes, 16 de septiembre de 2013

Jules Supervielle (sueño)

De tanto soñar, no sé si durante los segundos que separan el rastro del sueño del despertar consciente, me perdí en algún libro. Como dijo Supervielle, "La poesía me llega de un sueño, en estado siempre latente, sueño que yo dirijo, salvo en los días de inspiración, en los cuales él mismo se dirige". La poesía no llega rimada, ni en cifras aleatorias, llega secuenciada. Ahora aquí, después allí. Las secuencias son intensas. Almacenan interpretaciones de todo aquello que no se puede explicar con palabras. Por ejemplo: ¿mañana?


jueves, 12 de septiembre de 2013

La sensación de estar viva







Mientras permanecía en la habitación
alguien pidió la cuenta. Yo conté
una desgracia absurda a la visita
y se hizo de noche. Parece verdad
verlo ahora.
Tienes sed y un candelabro
la inspiración de un año de vida
en el contorno de un cuerpo
no da entendimiento. Ven.
Juraría que había un mar
y que las velas eran una trampa
para derrotar el aire. Qué bello
fragmento inspirado en una pena.
Debo regresar a las sábanas
pagaremos mañana. Ven.






Fotografia de Concha García










 










jueves, 5 de septiembre de 2013

Paseos por Bariloche






La Catedral de San Carlos de Bariloche,  llamada también “Nuestra Señora de Nahuel Huapi”, fue construida en 1944. En realidad es bastante reciente comparada con otras. Hacía viento y el azul del cielo nos cautivaba con su inmenso brillo. Antes de entrar al restaurante vegetariano Covita, frente a la imponente catedral, entramos para visitarla. Cada vez que entras a un templo de culto católico te reencuentras dentro de un territorio conocido,  lo que provoca que se tenga la sensación de haber estado muchas veces, cuando en realidad el hecho de que estos templos se repitan en diversos países tiene más de imposición que de mágica religiosidad. El edificio tiene forma de cruz latina. El sol ilumina desde el comienzo del día la cabecera debido a su orientación al Este. Fue construido por obreros croatas, eslovenos e italianos. Me imagino a fornidos hombres colocando las piedras blancas de las paredes y del techo que son de color negro, culminando en un campanario de 69 metros en forma de aguja.

Graciela y yo comenzamos a mirar los vitrales diseñados por el francés Enrique Thomas, según me informan, en los que se representan temas propios de la Historia Sagrada así como de la Historia local. De repente me detengo ante diversos vitrales donde están representados el General Julio Argentino Roca, que exterminó a casi toda la población originaria a finales del siglo XIX, -la campaña fue un verdadero genocidio que dejó miles de muertos y detenidos-, al beato Ceferino Namuncura, al primer cura del pueblo de Bariloche, y en el colmo del la egolatría  hasta los creadores del templo, los arquitectos Bustillo, representado como San Rafael, y a Miguel Ángel Césari, como san Miguel Arcángel. La luz que traspasa a través de los vitrales es intensa y embellece el interior del templo. Continúo mirándolos con curiosidad y Graciela  me detiene ante uno donde se observa a dos indios martirizando a un sacerdote misionero ante el imponente paisaje formado por el Nahuel Huapi, que quiere decir Isla de los Pumas. En otro vitral un contingente de guerreros recién llegados en una carabela se arrodillan ante la imagen de Cristo. En dicha escena no participa ningún indio. Habla por sí misma toda esa simbología de santos y guerreros. La escena representa la colonización de los ingenuos habitantes originarios.  Graciela me cuenta que desde hace tiempo  una representación del pueblo mapuche,  violentado y maltratado desde hace siglos, ha pedido que dichas cristaleras se cambien o sencillamente que desaparezcan. Hay otra que ha logrado el objetivo del sacerdote: adocenar a los indios y estos se postran rindiéndose ante la cruz que besan.  La violencia  que transmiten los vitrales no está provocada por los indios que parecen atacar ensañados a quienes fueron a violentarlos echándolos de sus tierras, la verdadera violencia se produce en la representación hasta el hastío de unos modelos invasores. En la plaza de Mayo, frente a una grandiosa bandera argentina,  han pintarrajeado la estatua ecuestre del general Roca. Al parecer es bastante difícil sacarla del lugar. Continuamos el paseo admirando la cambiante luz que `proyectan las aguas del Nahuel Huapi y en el horizonte la cordillera nevada salpicada de extensas nubes nos detiene de nuevo.





viernes, 30 de agosto de 2013

Cuestiones de viaje (Elizabeth Bishop)






Cuestiones de viaje (Questions of travel)
(fragmento)

-Sí, sería una lástima no haber elucubrado nunca,
sin precisión, indefinidamente,
qué relación puede existir durante siglos
entre el más burdo calzado de madera
y las cuidadosas afectaciones
de las fantasías talladas en las jaulas de madera.
-El no haber estudiado nunca historia
en la débil caligrafía de las jaulas del canto de las aves.
-Y el no haber escuchado nunca la lluvia
tan parecida a los discursos de los políticos:
dos horas de oratoria incesante
y después, de repente, un silencio dorado
durante el cual la viajera toma un cuaderno de notas y escribe:

“¿Es una falta de imaginación lo que hace que vengamos
a lugares imaginados, en lugar de quedarnos en casa?
¿O quizá Pascal no tenía toda la razón
en aquello de sentarse tranquilo en su cuarto?

Continente, ciudad, país, sociedad:
la elección nunca es amplia ni libre.
Y aquí, o allí… No. ¿Tendríamos que habernos quedado en casa,

donde quiera que ésta se encuentre?

lunes, 29 de julio de 2013

Entrevista (entre-vista).




1-¿Qué es para usted la poesía?
La poesía es una percepción de la realidad que la ensancha y hace que el ser humano tome conciencia de sus capacidades de crear y recibir no solo belleza, sino también la limitación que padecemos. No se puede explicar el dolor o el amor si no lo sientes, pero la poesía puede aproximarnos a un decir –en el caso del poema- que cumple algunas expectativas relacionadas con el sentimiento profundo de la experiencia de nuestras vidas. Adonde llegan los poetas no pudieron llegar los filósofos, decía Freud.

2-¿Cree que los poetas escriben para minorías?
Cuando no había escritura la poesía cumplía una función social, el poema se decía en voz alta y se transmitía mediante recursos retóricos y mnemotécnicos para transmitir la cultura y la historia de un pueblo. El poeta, hasta el siglo XVIII, escribía según unos moldes que provenían de la cultura oral y refinaron sus estrategias tanto formales, pero no fue hasta el romanticismo cuando el poeta escribe en nombre de todos los hombres y mujeres. Pertenecemos todavía a la rama romántica y prestamos nuestro yo para que dibuje un itinerario de sentimientos que son compartidos con quienes leen poesía. Quien escribe poesía ahora lo hace primero para sí mismo, y después resulta que lo que era para él también es para otros. Se trata de un problema económico y social y por eso llega solo a minorías actualmente, a pesar de las redes.

3-¿Estaríamos ante un nuevo Siglo de Oro de la poesía?
No lo creo, ni siquiera en el Siglo de Oro leían a los poetas, recordemos que quienes escribían entonces estaban financiados por la aristocracia y de alguna manera los poemas se quedaban en la corte puesto que la mayoría del pueblo era analfabeto. El analfabetismo de ahora es distinto.

4-La poesía actual,  ¿debe ser hermética para ser válida?
En absoluto, mientras más clara, mejor. Eso no quiere decir que no deba ser compleja. Un poema no debe agotarse nunca en una sola lectura, en cambio, una canción se agota. Hay muchos versificadores pero no son poetas.

5-¿Cree que existe una poesía que podríamos llamar patagónica? En tal caso ¿cuáles serían sus características temáticas y discursivas? ¿se consideraría integrado en su campo?

No hay una poesía patagónica, ni catalana, ni andaluza, ni china;  sí hay una poesía que se produce en un lugar del mundo determinado y por esa razón adquiere unas características que la hacen reconocible visibilizando el lugar donde fue escrita. Pero no nos olvidemos que la poesía aspira a la universalidad por ello es preciso que la voz del poeta re-presente su tiempo y su espacio para configurarlo. No sería posible hablar de Pessoa sin unirlo a Portugal, ni a Machado o García Lorca en España, o a Leopardi en Italia, a Borges en Argentina o a Marosa di Giorgio en Uruguay. Los ejemplos son muchos. La paradoja de la poesía es que desde lo local se universaliza.
Por eso las características temáticas y discursivas son diferentes en la Patagonia. Por ejemplo, la presencia del paisaje, a causa de las enormes distancias de la Patagonia, está casi siempre presente en la obra de casi todos los poetas: Cristian Aliaga, Graciela Cros, Juan Carlos Moisés, Hay otros, como Raúl Orlando Artola, Macky Corbalán,  o Niní Bernardello más intimistas, pero no deja de estar presente algo de la historia y del paisaje donde fueron escritos. Me interesa mucho la poesía que se produce en la Patagonia porque está más viva, no sé cómo razonarlo, siento que está al margen de otras producciones más esteticistas o experimentales, ese estar en el margen la hace mucho más interesante por su poder de transformación, como si de un organismo vivo se tratara. Me encantaría estar integrada en su campo, eso deben decirlo ustedes.

6-¿Reconoce etapas en esa poesía? Desarrolle en la medida de sus posibilidades.
Fue Irma Cuña quien se nombró poeta Patagónica y a partir de nombrarse ella llegaron los demás. La historia de la Patagonia es muy joven. Me decía Graciela Cros que todavía no hay escrito un campo crítico de la misma, es un trabajo por hacer donde me gustaría colaborar y así espero hacerlo en el futuro. Hay una serie de poetas ya consagrados con obras muy interesantes bajo mi punto de vista, los he nombrado pero añado a Gerardo Burton, Jorge Spíndola, Ariel Williams, Anahí Lazzaroni, o Liliana Campazzo, pero hay más. También están los más jóvenes a quienes no conozco tanto lamentablemente.

7-¿Qué significan los premios literarios?
Son importantes en la medida que ayudan a un poeta a que su libro se edite y tenga visibilidad, eso es lo más importante. Lo malo es que muchos premios están ya otorgados antes de que se convoquen y la existencia de intereses y amiguismos nos hace pensar en cierta corrupción. En España ha habido infinidad de premios literarios manipulados,  como todos saben. A medida que el premio es más “importante” más visibilidad para el poeta. Estoy a favor de los premios, eso no quiere decir que un libro no premiado sea malo, se trata de otra cosa.

8-¿Qué poetas considero que perdurarán? Profecía o visión para el S. XXI
No tengo ni idea ya que los poetas que adquieren cierto éxito en su tiempo en muchas ocasiones acaban desapareciendo. ¿Quién se acuerda de Campoamor, por ejemplo? El éxito o la visibilidad no son equivalentes. Creo que un buen poeta nunca caerá en el olvido porque son otras generaciones quienes suelen levantarlo y el vuelo que alcanza una alzado por otros es bastante difícil que se frene. Pero siempre quedan pocos. No son los premios ni las condecoraciones, ni los viajes, ni las ediciones de obras completas quienes hacen que un poeta se consagre. Para este siglo veo mucha información, mucho cruce, además estamos asistiendo a la muerte del libro como objeto, a lo que se añade  una mayor indiferencia por la poesía escrita porque no es rentable. Resurgen los perfomances, las experiencias con el cuerpo y la imagen fuera del texto.
 Hay una zona en la vida de cualquiera que va de la adolescencia a la treintena que emerge al poeta que llevamos dentro, después, con los años, se va diluyendo. Pero muchos poetas alcanzaron su máxima brillantez en la madurez. Volviendo al siglo XXI, creo que la lectura en la red acelera el proceso y acaban siendo clónicos los unos de los otros, la poesía necesita silencio, lecturas, y reflexión, y sobre todo, poca prisa.

9-Sobre la evolución de la poesía.
Creo que te he ido contestando a esta pregunta. Las situaciones históricas en la década de los setenta era muy distinta a la de ahora y eso hace que la poesía que se queda en casa, por decirlo metafóricamente, muera antes. Los setenta en Argentina fue una época  muy oscura, canallesca, terrible. Ahora se goza de mayor libertad y por ello la poesía es distinta. En España acababa de morir el dictador y fueron los ochenta muy gloriosos, ahora es más individual, no tan grupal. Se necesita que ocurra algo que la historia trastoque para que emerjan voces interesantes, lamentablemente. Pensemos en la Rusia de los años treinta y el estalinismo, en la diáspora judía, en el exilio de los mejores poetas españoles durante la guerra civil…

10-Se podría hablar de un nuevo lenguaje poético en nuestra época? ¿Mujeres y hombres lo comparten?
Como he dicho antes, la historia y la poesía están íntimamente imbricadas. Es el momento de que las voces de muchas mujeres, que han acercado la subjetividad más que los hombres, sea canónica también. Las marcas de género son todo un tema.

11-El máximo poeta de nuestro tiempo.
Hay varios: Milosz, Symborska, Juan L. Ortiz, Pessoa, Pavese, Machado, Orozco, Pizarnik, muchos y pocos. Te he nombrado a los que estoy releyendo, pero hay más.

12-¿Está dando la poesía respuesta al mundo en que vivimos?
Por supuesto, hay que hurgar y buscar, pero las está dando. Me interesa la poesía que interroga más que la que afirma.

13-Sobre la publicación de los poetas y los formatos.
En páginas web, en revistas digitales, en libros, cada vez menos en revistas de papel que están desapareciendo, al menos en España, y no digamos en la prensa diaria, ahí han desaparecido del todo. Pero el poeta se adapta a su tiempo.

14-¿Cómo ha influido su quehacer crítico por el hecho de poderse dar a conocer a través de Internet?
Todavía no lo sé. Creo que es positivo y veloz. Nadie te ofrece publicar porque estés en internet. Tampoco te inspiras más. No me imagino una aplicación en el Smartphone para inspirarte a escribir poemas, aunque son capaces de todo.

15-La misión del poeta.
Te la he contestado en la primera pregunta.

16-Sobre poesía femenina distinta a la masculina. Características distintivas en temas, formas y lenguaje?
Se puede decir que hay varias poesías femeninas distintas de las masculinas. Poesía escrita por mujeres con un alto contenido narcisista y proyectan en el cuerpo su dolor del mundo, es una poesía que se puso de moda mediante la lectura de algunas norteamericanas de los sesenta y de Alejandra Pizarnik, algunas lograron ser absolutas maestras y cambiaron el curso de la poesía, como Sharon Olds, Sylvia Plaht, Anne Sexton y otras poetas de tono confesional. En América Latina creo que hay muchas poetas, sobretodo en Centroamérica, cuyo contenido es bastante erótico y reivindicativo con el propio cuerpo. No olvidemos que el cuerpo de la hasta hace poco solo era cantado, por decirlo de alguna manera, por poetas varones. La evolución ha sido muy interesante y todavía no ha cesado. Hace dos años di un curso en la Universidad de la República en Montevideo sobre la poesía escrita por mujeres en los del franquismo (1939-1975) y concluí que en  las autoras  el lenguaje, muy velado, no dejaba en libertad sus subjetividades. La figura del padre o de dios estaban presentes en casi todas (Champourcín, Beneyto, Carmen Conde, etcétera) para que las protegiera del mundo. La represión dio lugar a una explosión de poesía escrita por mujeres que en los ochenta y noventa se puso muy de moda en España. La mayoría de las poetas de mi generación comenzamos a tomar conciencia de ello y hemos logrado entrar en los libros de texto, algo inaudito hace unos años.
Para no irme del tema te diré que la mujer en general no es tan obediente a las formas, tanto en la Patagonia como en España por poner un ejemplo. Se ha fracturado el lenguaje, subvertido el orden del discurso, se ha hablado de temas como el desamor, la violencia machista, los hijos, el instinto maternal, el amor hacia otra mujer, o temas mucho más metafísicos desde una nueva subjetividad, en general las mujeres entran en el canon muchas veces a regañadientes de algunos críticos o profesores. Poetas como Ida Vitale, Diana Bellessi, Graciela Cros, Cristina Peri Rossi, Maria del Carmen Colombo, Niní Bernardello, Blanca Varela, Marosa di Giorgio, Selva Casal, Olga Orozco… y solo te nombro a las argentinas y uruguayas, países por los que siento una gran afinidad
Respecto a la presencia de la mujer relativamente tardía en el campo de la literatura estoy de acuerdo. Gracias a la incorporación de mujeres a la universidad como profesoras e investigadoras se ha podido dar mayor visibilidad. No hay que olvidar tampoco la introducción en el campo del saber de los estudios de género, de la visibilidad de los poetas autóctonos de otras culturas, de la importancia de los congresos sobre poesía para que se puedan intercambiar experiencias acerca de lo que rodea al mundo poético. Todavía late bastante machismo, eso es cierto. Hay poetas varones que continúan mirando a las mujeres sencillamente como género sexual, no como poetas reconocidas, todo eso acabará llegando porque ya es imparable. El siglo XXI se caracterizará por la incursión de las voces de mujeres en el canon poético de occidente con toda seguridad.
Hasta hace unos años,  la mayoría de las antologías eran ocupadas por hombres, por poetas de distintas singladuras, o nacionalidades, etcétera, pero casi siempre hombres. Hay una estrategia que invisibiliza a las mujeres y es la siguiente. Si se editan diez antologías para que no se diga que no se incluyen a mujeres se ponen por ejemplo dos, esas dos nunca repetirán en las otras nueve antologías, y así sucesivamente. Por lo tanto habrá entre diez y quince poetas que acabarán siendo borradas. Pero no importa, la poesía, la de verdad, no pasa por las antologías necesariamente, y eso sí, la antología visibiliza a la creadora.
Como sabes soy autora de una antología de la Patagonia publicada en España en 1996, logré un equilibrio entre hombres y mujeres. Tengo otra terminada y ampliada donde incluyo a más poetas teniendo en cuenta la cuestión de calidad y de género. Esperemos que haya suerte.


Entrevista que me hizo la Profesora Susana Medrano, del Departamento de Letras de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco

Junio 2011


Foto: Hacia Río Grande en el Omnibus  (Tierra del Fuego, Patagonia argentina)


miércoles, 24 de julio de 2013

LI Po (versión de Charles Leplace)








He aquí mi poema terminado, y al pasear por la orilla del rio puedo reírme de los éxitos, de los hombres y de las riquezas. ¿Tienen las cosas del mundo larga duración? No. Sería tan absurdo creerlo como creer que las aguas del rio Han pudieran remontar su curso.

miércoles, 17 de julio de 2013

Blanca Varela




Reja

cuál es la luz
cuál la sombra





Foto: en el Convento de Santa Clara, Belalcázar (Córdoba) "La Fragua"

martes, 9 de julio de 2013

Paseos barceloneses

La salida del sol hace que la gente salga a la calle, como siempre;  si el sol no saliese cada día posiblemente veríamos menos transeúntes. Que el sol salga no es una verdad, es una manera de nombrar un hecho que sucede sin necesidad de que nadie esté presente. Que salga el sol no es asunto humano ni divino. Los niños gritan, los adultos andan ensimismados en sus Smartphones. Observo que cada vez hay más personas acompañadas por un perro o dos perros, no creo que los perros se sientan acompañados. Ellos territorializan los pasos que dan sus dueños y ensucian la ya sucia y maloliente ciudad. En realidad todos ensuciamos la maloliente ciudad cuyas venas internas llenas de ratas palpitan de vida,  aunque el sol no entre nunca. Vida maloliente llena de resonancias metafóricas. Quienes caminan con su perro al lado no devienen animal. Son inofensivos los jóvenes de rudo aspecto empujados por su pitbull de dentadura perfecta. En realidad están en un estadio edípico. Les falta algo, no han logrado salir de la manada de hombres-mujeres acompañando o siendo acompañados por el perro. Papá y mamá estan presentes en el paseo perruno. No está presente el animal, ni el ladrido que remite a la manada, sino el dócil gruñido del animal que deviene amo. Me sorprende la soledad de esta ciudad, sus cimas más altas entre quienes esperan que el perro terminé de hacer "pipí" ante la mirada estupefacta del portero de la finca. Parece contagioso. Al sentirse tan acompañados la barrera de la soledad se salta sin especulación alguna. De una cosa a otra. El sol sale y se pone. La luna tiene cuatro fases. El mar en verano se llena de gente. En un país cercano está a punto de estallar una guerra civil. En otro, arruinan a sus habitantes. Otro país dice que es más importante nacer "ahí" que otra cosa. En el ahí se pone énfasis. Los perros ladran sin énfasis. Vamos muriendo y naciendo. 






Foto: Barcelona desde el MNAC, en Montjuic.

miércoles, 3 de julio de 2013

Emily Dickinson/Paul Claudel



Si leo un libro y se me enfría tanto el cuerpo que ningún fuego puede calentarme, sé que eso es poesía. Si tengo la sensación física de que me vuela la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Son, para mí, las únicas maneras de saberlo. ¿Existe alguna otra manera?




miércoles, 26 de junio de 2013

Poesía (Walter Rela)

Una de las veces que Antonio Machado se refiere a la poesía, la define como “respuesta animada al contacto del mundo”. La relación con la realidad es, por consiguiente, estrecha, íntima: se trata de un diálogo. Vemos en cambio, muy a menudo, que la poesía se ha vuelto monólogo, perpetuo girar del pensamiento sobre sí mismo, oscuridad expresiva, acumulación de imágenes.
Se considera muchas veces a la belleza como una esencia aislada de lo real, del vivir cotidiano, -y aún en oposición con él-, de modo que las ocupaciones corrientes, la vida en compañía, serían trabas para el creador. Comparto, al contrario, la opinión de que la experiencia diaria, viva, es una de las fuentes más auténticas de la poesía.  Su expresión adecuada es un lenguaje directo, sobrio, abierto, que no requiere cambio de tono con el de la conversación, pero que sea como una conversación con mayor calidez, mayor intensidad.
La misión de este lenguaje es descubrir y no cubrir; descubrir los valores, los sentidos presentes en la existencia y no introducirnos en un mundo poético  exclusivo y cerrado.



Walter Rela, Poesía Uruguguaya del Siglo 20. Alfar, 1994



Foto: aquí vivi un mes de octubre en Austin

lunes, 17 de junio de 2013

Leyendo Deleuze





Cuando lees - solía
tejer guirnaldas-
la imagen que llega
no pertenece a tu tiempo,
es mero pensamiento
y establece
pecepciones aproximadas
de la dulzura
que te habita.



Foto. Bar en Bariloche (Patagonia argentina)

jueves, 13 de junio de 2013

Eduardo Rezzano



CALIGRAFÍA

Como escribe Mariano Peyrou, en los poemas de Caligrafía toman forma la extrañeza de la existencia y la irrealidad de lo real.  La poesía de Eduardo Rezzano desordena el presente porque se extiende más allá del tiempo cronológico, se suprime toda sincronía. En su mirada, entre irónica y desencantada, habita un hombre que deviene niño en la manera de impresionar la realidad que le circunda. La realidad vista desde el propio extrañamiento de alguien que siente que la verdadera raíz de cualquier habitante de esta ciudad, por poner un ejemplo, no está sostenida por sentido de pertenencia alguno, excepto el de pertenecer a la realidad más inmediata. Alterar la visión de la realidad, fantasear con lo que no existe y traerlo al lenguaje: eso es la poesía.
Una realidad no arborescente, siguiendo la idea de Deleuze y Guatarri, sino rizomática. Lo arborescente es el orden jerárquico, las oposiciones binarias, no hay unidades de medida, sino multiplicidades de medida, el texto que no jerarquiza se extiende por los recovecos de la memoria no selectiva, hace hincapié en la máxima sensibilidad a una hora determinada, es solidario con quienes padecemos, emigra a otros lugares y por ello sorprende al lector.

Mario Arteca, que tiene un blog muy interesante ha escrito en el mismo un largo artículo sobre Eduardo, de su poemario GATO BARCINO, asegurando,  con muy buen tino,  que en su poesía se elabora un delicado equilibrio entre la distancia y lo lejano. Para hacerlo, formalmente utiliza estructuras mínimas, pero amplificadas por el acontecimiento que provoca la atracción del significado. Que donde debiera haber erosión y deterioro, hay disfraz y máscara, en perfecta consonancia con las teorías de Batjin. De donde parece cristalizarse una contradicción, se instala una progresión, y no hay movimientos en serie que no reproduzcan la naturaleza de una estructura, en este aspecto, sus poemas forman geometrías dadaístas.
Estimulado por distintas experiencias, el poema es concebido ante un espacio liso y desértico. Pantalla blanca dice él de su antesala a la creación, también dice que los animales forman parte de su mundo y que no se siente humano, sino animal.




Despeñadero


En la memoria guardo
apenas tres sonidos

el canto de un pájaro
sin nombre
una campana que toca
a muerto y
el mar contra las piedras

a partir de esta pequeña música
trato de reconstruir algunas voces

pero es inútil
la música me conduce al silencio

cada mañana
cada atardecer.


Nieve

Un paisaje blanco
un vestigio ona o siberiano
un paisaje de arena
o mar adentro
el agua al cuello los tiburones

descubrí que me llamaba Pedro
que ni remotamente
era el depositario de mi memoria

descubrí que no tenía nombre
que mi cuerpo era el de una serpiente
enroscada sobre su presa.


Eduardo Rezzano nació en La Plata (1968)  (Argentina)
Poemas de CALIGRAFÍA. Amargord Ediciones. Colección Transatlántica

domingo, 9 de junio de 2013

Edgar Bayley






Es infinita esta riqueza abandonada

esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro cielo
tras el cielo hay siempre otra hierba playas distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tú vuelves a las manos al corazón de todos
de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día los has conseguido algunas veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en el frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza abandonada.


(Edgar Bayley, Buenos Aires, 1909-1990)
Foto: Tánger 

lunes, 3 de junio de 2013

Acontecimiento (1)








Sucedió que me fui volviendo sensible, y cada vez más, a la posible distinción entre el devenir y la historia. Nietzsche decía que no se hace nada importante sin un "nubarrón no histórico". No se trata de una oposición entre lo eterno y lo histórico, ni entre la contemplación y la acción: Nietzsche habla es de aquello que se hace, del acontecimiento mismo o del devenir. Aquello que la historia capta del acontecimiento es su efectuación en los estados de cosas, pero el acontecimiento en su devenir escapa de la historia. La historia no es la experimentación; ella es solamente el conjunto de condiciones casi negativas que hacen posible la experimentación de algo que escapa a la historia. Sin la historia, la experimentación quedaría indeterminada, incondicionada, pero la experimentación no es histórica. En un gran libro de filosofía, Clio, Péguy explicaba que hay dos maneras de considerar el acontecimiento, una que consiste en transcurrir el acontecimiento recogiendo la efectuación en la historia, el condicionamiento y el pudrimiento en la historia, pero otra que consiste en elevar el acontecimiento, instalándose en él como en un devenir, rejuveneciendo y a la vez envejeciendo en él, pasando por todos sus componentes o singularidades. El devenir no está en la historia, no es de la historia; la historia designa solamente el conjunto de condiciones, por recientes que sean, de las que nos apartamos para "devenir", es decir, para crear algo nuevo. Eso es exactamente lo que Nietzsche llama lo intempestivo. Mayo del 68 fue la manifestación, la irrupción de un devenir en estado puro. Hoy se ha puesto de moda denunciar los horrores de la revolución. Eso no es nada nuevo, todo el romanticismo inglés está colmado por una reflexión sobre Cromwell muy análoga a la que se hace hoy sobre Stalin. Se dice que las revoluciones tienen un mal porvenir. Pero es que no se cesa de entremezclar dos cosas, el porvenir de las revoluciones en la historia y el devenir revolucionario de la gente. En los dos casos no se trata de la misma gente. La única oportunidad de los hombres está en el devenir revolucionario, lo único que puede conjurar la vergüenza o responder a lo intolerable.


(Entrevista de Toni Negri a Guiles Delleuze,( fragmento) . Trad, Edgar Garavito.)

viernes, 31 de mayo de 2013

Grabado en Pompeya




Ya he vendido los volantes y las ramplonas medias
pedíame un comerciante en su ración de precio
dos doblones y una escafandra,  pero labio
inferior semiovalado mío díjole que no
que tanto no es el precio que solitaria yo los saco
del baúl para que no sean míos y enséñole
linda foto que reseca en el reborde le muestra
compañera informal al son de una pavana.





(Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas. León, Claraboya, Aula Negra. 1987)