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viernes, 28 de febrero de 2014

Mañana en Huelva

Qué día más gris. Llevo un paraguas negro plegado en una mano, me molesta, nunca me ha gustado caminar con paraguas excepto cuando llueve.
Una mañana de la pasada semana no necesitaba realmente el paraguas pero lo llevé por si acaso. Salí del hotel , desplegué el plano de la ciudad y me dirigí hacia no sé dónde.  Reconozco que el encuentro del grupo de hombres sosteniendo a la virgen del Rocío me despejó. Quiero decir que me sentía algo adormilada a causa del mal  tiempo y no  había dormido mucho en una cama demasiado dura y chirriante, así que  encontrarme de repente con aquel grupo de hombres sosteniendo a la virgen me dejó en un estado de estupefacción. Me interesan las estatuas, las esculturas.  La iconografía de una ciudad es parte de la epidermis de la misma. Una rueda de carro en medio de una “rotonda” puede despistar al conductor más experimentado. Una sucesión de cubos oxidados colocados arbitrariamente desafiando la ley del equilibrio, puede hacerte saltar un semáforo. Un hombre vestido de almirante sobre un caballo, nos recuerda que allí hubo un héroe. En fin, he visto estatuas de todo tipo: mujer con cántaro, joven tocando el tambor, neptunos en diversas poses, venus insinuantes, escritora atrapada por las piernas en un libro de metal… Pero estaba ante 6.000 kilos de bronce, que ocupaban tres metros de ancho y casi cuatro de alto.  Rastreé por el google para conocer algo más de dicho monumento. Se trata de una escena de la procesión del Lirio de las Marismas, el Lunes de Pentecostés, con la Señora llevada a hombros por sesenta figuras “de las que brotan interiores fulgores religiosos que les dan un extraño encanto”. Al no disponer de peana y estar a su mismo nivel, al surgir repentinamente del suelo la falange rociera, el contemplador del conjunto se siente un rociero más y una extraña sugestión se apodera de él a través de la elocuente sencillez de sus planos. Me aclaran en el google. La contempladora siente una extraña fulguración que la lleva a imaginarse dentro del grupo, observa  que no hay una sola mujer, y que el propio escultor está incluido, junto a su padre y su hijo de 22 meses en volandas.El conjunto se realizó en el año 2011.  La contempladora no deja de sorprenderse mirando ese niño que simboliza continuar el rito de sus antecesores. El niño, sin embargo, me ofrece el aura, aquello que decía Benjamin, la contemplación de una lejanía por muy cerca que esta pueda encontrarse. Si la historia se repite no es porque las sucesivas oleadas de tiempo en sus pliegues oculten idénticos  sucesos, más bien se va dejando actuar, intencionadamente, de generación en generación, para que no nos olvidemos de quién manda y ordena. Me alejé del monumento pensando que todo era posible mientras nada sucedía.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Emigrar






Estando todo a punto
me puse a contar.
Estando todo a punto
me puse a navegar.
      500 litros de agua
        80 kilos de buey salado
        15 quilos de galletas de mar
        10 kilos de manteca
           7 kilos de azúcar
           3 bolsas de arroz
         50 kilos de patatas
           1 barril de aceite
            1 seña de tu mano de recuerdo
y esa vaga indicación:
4.500 millas
   222 gaviotas
     35 mariposas de mar, de las blancas,
          no de las azules.





Cristina Peri Rossi (Descripción de un naufragio)
Foto: pájaro en la Costanera (Buenos Aires)

sábado, 8 de febrero de 2014

Paseos barceloneses




Sábado. Si bajo el ritmo, bajo el estrés y me tranquilizo. Para ello es necesario dormir mucho y bien, no tener resaca por un mal vino, y que lo último que hayas vivido la noche anterior no perturbe demasiado. Ayer no me perturbó ver en un escaparate del Paseo de Gracia que una gabardina costara 2.500 euros, y una camisa 2.800 euros, solo me impresionó. Que una amenaza nos cubre, es un hecho, pertenece al orden del cosmos y de lo colectivo. Para aliviarnos,  podemos  desobedecer los estímulos que nos proporcionan para consumir sin sentido;  gozar de buenas amistades y de nuestra inteligencia intuitiva, así como aprender a compartir el saber. Conozco a muchas personas que se lo guardan, como si la tea que no pasa de mano en mano pudiera guardar el fuego. También conozco quienes parece que al ocultarla, la tienen, pero no la tienen. El taxista me decía que gana 2.500 euros brutos, al final se queda con unos 800 porque debe descontar en carburantes, impuestos, etcétera. Algo va a pasar, me decía. Pasábamos por Gran de Gracia, muchos jóvenes alegres, compartiendo el espacio de la calle a las doce de la madrugada, en el momento que el viernes se convertía en sábado. Yo pensaba que si todos aquellos jóvenes pusieran toda su energía, durante un tiempo, en no disolverla,  probablemente los precios de las camisas del paseo de gracia no solo bajarían de precio, sino que no serían expuestas. Cuestión de multitudes. Como un gran enjambre de seres, re-territorializando las calles de Barcelona sin necesidad de portar bandera alguna. Agenciándose de las aceras, ocupando el espacio rítmico con ritornelos que cambiarían de código en cada calle, al final un ritmo nuevo, una danza diferente. El monstruo retrocedería. ¿Recuerdan el flautista de Hamelin?